Reto de 30 días sin azúcar

Voy a tomar el toro por los cuernos y enfrentarme a uno de mis peores enemigos: el azúcar. En realidad es uno de los peores enemigos de todos, no solo mío. Es lo que se conoce como un antinutriente, por que no aporta nada y no solo eso, si no que te quita. Sobre lo perjudicial que es el azúcar ya escribí un post, uno de los primeros, así que si queréis saber más, id directamente ahí, y así no me extiendo tanto aquí.

En el momento en el que escribí esa entrada lo tenía más dominado y estaba más concienciada. Pero he vuelto a caer. Siempre que paso por un momento delicado acabo cayendo en una mala relación con la comida. Aunque bueno, esa es la expresión común, pero creo que realmente esa “mala relación” no es con la comida, si no con uno mismo. Un día de estos os cuento sobre mis altibajos. Pero he decidido retomar y superar estos momentos apoyándome en mis objetivos y propósitos.

Bueno, pues decía también que es uno de mis peores enemigos porque mis antojos de dulce son superiores a mí. Me sigue sorprendiendo como ha sido tan sencillo renunciar a la carne y el pescado, cuando me resulta tan difícil renunciar a un bollito, o una galleta, o chocolate… (se me cae la babilla de pensarlo). Y no solo eso, si no que, como casi todo el mundo, me dan antojos de dulce brutales ¿lo peor? que es que como no los sacie me entra una mala leche… Y eso no puede ser, eso es muy de adicta (por que todos sabemos que el azúcar es adictivo, no?).

reto de 30 dias sin azucar

 

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Cambiar de hábitos para siempre

En este blog suelo hablar sobre cambiar de hábitos en la alimentación, en contraposición a seguir una dieta restrictiva por un periodo determinado de tiempo. Como sabéis, yo me he propuesto modificar algunos puntos de mi dieta (aquí) pero no como algo puntual, si no como algo que suponga una auténtica transformación en mi alimentación, no sólo por una cuestión de peso, si no sobretodo por cuestiones ideológicas y de salud. Si fijas tu atención en lo que comes realmente te das cuenta de que no tienes ni idea, que nuestra alimentación carece de lógica y que estamos en manos de una industria que “nos alimenta” con lo que le da la gana.
Pues bien, podemos elegir, podemos decidir qué queremos comer, aunque para ello hará falta un poquito de esfuerzo, porque como sabéis, salirse del molde cuesta un pelín, y no hablo solo de un molde social, si no del que nosotros mismos nos imponemos. Somos como se dice, animales de costumbres, estamos acostumbrados a desayunar una cosa, o a comer esta otra porque es fiesta o meter una pizza en el horno porque es más rápido… y salirnos de ahí cuesta! nos boicoteamos a nosotros mismos constantemente y ¿por que? porque estamos habituados a esas cosas. Esa es la clave. ¿Y la solución? Eureka! Cambiar de hábitos. ¡Fácil!

 

cambiar de hábitos para siempre

 

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